LA MAR, la fiesta del mar en tierra firme

Gastón Acurio es el gran embajador gastronómico de Perú. Restaurador dedicado a crear conceptos variados bajo la premisa “comida  rica”, sentarse en cualquiera de sus mesas es un placer. Pero nada como ir a La Mar, una fiesta en tierra firme en la que se rinde homenaje a las cevicherías del país

“La Mar es como un Ferrari, una vez que arranca no hay freno”, asegura el chef Anthony Vásquez, cocinero y pupilo de Acurio y quien fuera nuestro anfitrión en este viaje a Lima.

Una sala amplia y con buena entrada de luz natural está decorada con peces gigantes, tejidos y de colores, que flotan en el lugar. Cada vez que uno dice que va a La Mar, quienes han ido previamente levantan las cejas y te encomiendan a Dios porque saben que lo que te espera en la visita es un festín del que solo se sabe cuándo inicia pero no cuándo finaliza.

Con una capacidad  para recibir a alrededor de 250 personas entre sus 40 mesas y una larga barra central,  impresiona la constante rotación y la paciencia de  los comensales interesados  por comer en esta sala, en la que la salsa suena  todo el día. Los viernes el dj mezcla en vivo.

La frescura de los ingredientes está garantizada y los ceviches, frituras, arroces, fideos y otras propuestas relacionadas siempre con el mar, hacen de este menú una de las experiencias que más se quieren repetir en Lima. No es de extrañar que los cocineros más importantes de la ciudad vayan en grupo a comer y celebrar allí  la mesa peruana.

Aplausos para el ceviche de erizo, el de concha negra y los clásicos. Las frituras encantan, los arroces maravillan. Es una mesa generosa que recibe con un bucket lleno de chips de papas nativas y cancha para picar, mientras esperas los platos fuertes. Todo es crujiente y con un punto perfecto de sal. 

Sin duda, un lugar que se preocupa por hablar de una cultura marina, sin pretensiones.